“MAMI, mami, nos están disparando”, la historia de la niña baleada por Federales

En Culiacán, en una cama del área de Urgencias del Hospital Regional del ISSSTE Manuel Cárdenas de la Vega, Irma Salazar, la maestra que en un retén atropelló de muerte a un agente federal, sostiene que no se pudo parar porque los frenos se pusieron duros.

Expuso que de La Brecha, Guasave, se dirigían a Mazatlán, su municipio. Vio el retén, y cuando iba acercándose el carro no frenó.

“(Los frenos)  se pusieron duros, y  ya después, los que estaban ahí, militares, no sé quiénes serían, pero estaba esa gente con armas, y ellos mirando que venía el carro, no se quitaron, en cambio levantaron las armas para dispararnos”.

Mencionó que hubo disparos de frente.

“Me llevé la mano en el rostro, y mi hija también, y mis niñas: ‘mami, mami, nos están disparando, nos están disparando’, y seguimos, y seguían las balas atrás de nosotros y el carro siguió por si solo, bajó el carro”.

Después de los impactos de bala, vio cómo le brotaban los chorros de sangre a su hija y a su nieta, quien quedó con su pierna destrozada.

¿Cuántos policías había enfrente?

Eran muchos.

¿Le dispararon de frente?

De frente porque los impactos que traía mi hija, los impactos que ya traía en su vientre aquí en el hombro y en su cabeza fueron de enfrente… y mi nieta en su piernita, fueron en frente los impactos que recibimos, eran muchos balazos nomás que Dios hace milagros también.

¿Usted sintió que atropelló al agente?

No, yo no sentí nada, yo me llevé la mano en el rostro porque ellos empezaron a disparar y yo no sentí nada y no sentí que el carro se fuera para hacia un lado ni nada, no sentí, yo no sentí, yo me llevé las manos al rostro, y mi hija me decía: ‘mami, me siento mal, y fue cuando yo volteaba y le miraba los chorros de sangre que le brotaban de su cuerpo”.

¿Le fallaron los frenos, quiso frenar, se le pusieron duros?

Sí, se pusieron duros, se pusieron duros y más cuando ellos levantaron las armas y empezaron a disparar y seguimos nosotros y se escuchaban más disparos y las niñas mal,  mal, y mi hija también.

Mencionan que cuando usted atropelló al señor (al agente), siguió de frente, que no se detuvo…

Cómo me iba a detener, no podía detenerme, ya no podía detenerme.

¿Usted identificó el retén?

Sí, estaban unos conos, pero ya cuando estaba más cerca quise frenar, pero ya no pude frenar, pero no porque hubiera querido hacer maldad, ni nada, si llevaba a mi familia.

Irma Salazar aseguró que quedaron en shock.

“En cuanto vimos que levantaron las armas, ya mi cabeza ya no reaccionaba bien”.

Aseguró que Valentina y Emili, sus nietas, gritaban.

“A mi nieta (Valentina, seis años) le acaban de quitar su piernita”.

Manifestó tener miedo.

“Claro que sí tengo miedo,  sí tengo miedo”.

Indicó que los agentes no se quitaron, al contrario.

“Porque si ellos hubieran sido otros, se quitan, se quitan ellos de ahí, y no, al contrario, nos hicieron frente”.

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